No es tarde es un artículo de Alicia Stürtze publicado en su columna habitual (nire txanda) del diario EGIN, página 6 del nº del día 21 de julio de 1997.


      El texto es el siguiente:

      No es tarde

      Ante el golpe de Tejero, la izquierda española y los nacionalismos de derechas perdieron una ocasión histórica de sacar a las bases a la calle para luchar por una profundización de la reforma y optaron por aceptar el frenazo y la reorientación a la baja del proceso democratizador que el tejerazo supuso. Ahora, han vuelto a cometer el mismo gravísimo error (el que históricamente siempre cometen los partidos ideológicamente débiles o demasiado vendidos, es decir, aquellos que en la práctica nunca defienden lo que dicen defender) y se han decidido a apoyar y apuntalar el nuevo y peligroso paso al frente de una derecha cada vez más salvaje y neofascista, aún a riesgo de ceder con ello protagonismo (y seguramente votos) al PP que se convierte así en el "gran aglutinador", en el partido. Ese interclasista "el pueblo unido frente al terrorismo" que no es sino un "aggiornamiento del "antes una España roja que una España rota" de los fascistas rebeldes del 36, es un peligroso aglutinante de una sociedad española en plena crisis económica e ideológica, sin valores, y abandonada a su suerte por una izquierda vendida. Tras ese eslogan, desaparecen las clases; ya no existen ni proletariado explotado, ni parados, ni contratados en precario, ni marginados de las grandes ciudades, ni desde luego diferencias entre vascos y españoles (¡frente al enemigo, todos españoles!)

      Todos juntos, neofascistas y obreros en paro, banqueros y subcontratados, asesinos del GAL y amas de casa que no llegan a fin de mes, policías rompehuelgas y despedidos de la industria, todos en hermosa armonía frente al enemigo común, que en este caso no es sólo ETA sino el conjunto de la resistencia vasca. ¿Concentraciones multitudinarias para luchar contra el gran capital, para combatir el neoliberalismo salvaje, el paro, la gravísima pérdida de derechos sociales y laborales, el patético servilismo del Gobierno español ante el boss americano o, en el caso de Euskal Herria, la muy preocupante campaña antivasca de los medios de comunicación? ¡Qué dices! El gran enemigo, el único, es la disidencia y hacia ella hay que proyectar toda la irracionalidad, todo el odio y toda la frustración social.

      El apoyo incondicional, el cheque en blanco, dado tanto por IU como el PNV y EA al proyecto del PP de organizar el Estado de forma totalmente autoritaria y policial con la excusa de luchar contra la disidencia vasca, no sólo supone su suicidio político, en cuanto que compromete gravemente su futuro como partidos autónomos y les deja sin prácticamente margen de maniobra, sino que debilita aún más (si es que no le da el golpe de gracia) al movimiento obrero y al nacionalismo vasco de derechas, al hacerle diluir su conciencia de clase o nacional en el crisol de un movimiento y una psicología de masas de claros tintes fascistas que le que le incapacita totalmente para hacer frente a la derecha de acuerdo con sus propios intereses y objetivos, puesto que olvida un concepto básico: que el Estado y la legalidad son expresiones de clases e intereses sociales y nacionales concretos que, en el caso que nos concierne, no son sino los del capital y de los jefes imperialistas Clinton y Kohl.

      A los pacifistas honrados, a los nacionalistas que pueda aún haber en el PNV o en EA, a los comunistas de verdad del Estado, les recomendaría que echen un vistazo a libros como "La psicología de masas del fascismo" de W. Reich o "El fascismo" de E. Mandel, o algún manual sobre la represión histórica de diferentes disidencias, como la Inquisición contra las brujas en Euskal Herria o el Maccarthismo en EEUU. Verán los preocupantes paralelismos.

      Hay que reconocer el mal (y también los propios errores y la falta de autocrítica interna) para combatirlo a tiempo. Aún no es tarde.

      Alicia STÜRTZE

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